Lo traicioné, pero que rico cogí Por Anomimo Volver a Hetero
Bueno les quiero contar lo que me pasó una noche, eso fue el mes anterior cuando nos visitó un amigo de mi esposo que llegó recién de nuestro país de origen acá a EE-UU, lo recibimos muy bien, preparamos una cómoda, y yo como siempre con mi vestimenta de costumbre, con una mini y por dentro un bikini o hilo dental como le conocen. El muchacho tiene como 20 años, cuando me vio casi se le salen los ojos, no se si se dio cuenta de eso mi esposo pero a mi me incomodó mucho, pasaron la horas, cenamos y para darle su bienvenida nos tomamos unas cervezas y plática va y viene hasta que se pasaron las horas.

El pobre muchacho no sabía que hacer, a veces se acomodaba su miembro porque de vez en cuando se le pegaba los estirones, seguramente cuando me paraba a cambiar música, yo por mi parte no se porque me sentía mojada pero lo del muchacho me estaba poniendo cachonda. Ya como las tres de la mañana mi esposo se fue al baño, cuando le fui a ver estaba muy dormido, roncaba, lo dejé ahí quieto para que descanse, regresé a la sala le conté al muchacho que estaba completamente dormido, ohhhhhhhhhh que pena, dijo, pero me senté a su lado y le dije:

-Déjalo tranquilo ahí para que descanse un poco mientras tanto platicamos los dos un poco, -Está bien me dijo.

Estaba de acuerdo, en seguida le ofrecí oír música, me levanté del sillón y a propósito me agaché para que me mire el bikini, de reojo lo miré para ver como reaccionaba, él tenía la boca bien abierta y se agarró su verga, regresé al puesto, me recibió con una sonrisa diciéndome:

-Es una Sra. muy bonita y el muy descarado agregó, -Y ese trasero tan delicioso que tiene. -Gracias, avancé a decirle…

Me empezaron a temblar las piernas por ese cumplido, sin decirme nada me pegó un tremendo beso, al cual le correspondí sin darle ninguna resistencia.

Empezó a acariciarme las nalgas, me desvistió la parte de arriba y me sacó el bikini, como un mago me tenía con las tetas al aire y sin calzón, recuerdo que me recostó en el sillón me levantó las piernas, no recuerdo cuando él se bajó los pantalones pero en seguida puso su verga en mi entrada, uuauaaaauau, me salió un quejido por que iba tan rápido, tal vez de los nervios por que mi esposo estaba dormido.

Sentí en mi conchita un pedazo de carne bien caliente, y empezó a empujar en mi cueva, me dio la idea que está jugando con su miembro que no lo empujaba para el fondo, ¡clávame! le dije, no entra respondió… pensé, como está mareado por mucha cerveza no lo podía hacer, entonces para ayudarle estiré mi mano para agarrar esa verga y casi me desmayo al toparle.

Era como de un burro tremenda verga como de 12 pulgadas y de grueso, era como mi brazo, me asusté muchísimo, le dije:

-Amor es demasiado grande no me va a entrar…-Tranquila, que te va a entrar…

Me preguntó si tenía algo de crema o aceite, fui por ella al botiquín, tenía del aceite para bebes, se lo alcancé, el muchacho se untó lo dedos y me los hundió en mi conchita, luego se pasó en su vergota…

Me metió un dedo, luego dos, y comenzó el entra sale, hasta que dejó bien lubricado, tomó su miembro y lentamente me lo fue enterrando centímetro a centímetro, yo gritaba como loca del dolor, él me tapó la boca, mi marido seguía dormido… se detuvo un tiempo y de un solo saque me la clavó hasta la raíz, sentí que me desgarraba toda, lentamente comenzó a embestirme y cada vez yo sentía más placer, me estaba comiendo semejante verga ¡y quería más! que placer sentir su carne caliente en mi conchita…

Sentí que sus huevos topaban mi trasero, me llené de felicidad de tenerlo todo dentro de mí, esa vergota empezó a menearse muy suave…

Me chupaba las tetas mientras me cogía y yo feliz de la vida, era estar flotando en el aire sintiendo el mayor placer que jamás experimenté, le bañe su cosota como tres veces y él seguía con su faena, se me nubló la vista de tanto placer, noté como palpitaba su pija en mi cueva, de pronto siento como una metralla, me llenó la concha de toda su leche caliente…

Era lo máximo, la sacó y no perdí un segundo, me la engullí hasta la mitad, era demasiado para mi pequeña boca, y me tragué el resto de su semen, estaba bien calentito, de pronto sentimos ruidos, mi esposo se había despertado, como rayo nos vestimos y nos acomodamos, mi marido salió a la sala pidiendo disculpas a su amigo por dejarle solo, no te preocupes, le contestó, todo está bien, mejor, gracias por este recibimiento que me hiciste, me pasé de lo mejor nunca me imaginé que me recibirías de esta manera.

El muy pícaro estaba diciendo sobre de lo que se comió a su esposa, las puertas de mi casa, le dijo mi esposo, están abiertas para ti cuando tú quieras venir a visitarnos, claro que si, aquí estaré ya sabes mi amigo, él se quedó en la sala descansando y nosotros nos fuimos al dormitorio a descansar también, en seguida se quedó dormido nos despertamos como a las 10 de la mañana el muchacho seguía durmiendo,

-Déjalo que descanse un rato más, mientras tanto yo voy a comprar algo para comer.

No se como se me ocurrió decirle que se vaya a ese restaurant peruano para que traiga una paella de mariscos, sabía que estaba lejos el restaurant y de igual manera se demoran mucho en preparar.

Bueno amigos imagínense nos quedamos solos ahí, aunque estaba con mi cosita adolorida, tenía ganas de estar de nuevo con él, apenas salió mi esposo corrí a despertarlo a mi vergudo amigo, y bueno para no cansarles mucho esta continuación los hago en la próxima historia que les cuente.

Autora: Elizabeth

               
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