UNA LOCA Y LARGA NOCHE Por anomimo Volver a Infidelidad
No tengo mucha experiencia en relatar y no sé como saldrá, pero intentaré contarlo tal cual fue. Resulta que mi esposo sale una vez por semana con un grupo de amigos de su equipo de fútbol, la mayoría de ellos aún son solteros.

Casi todas las veces regresa con algunas copas de más y muy tarde. Esto no me agrada, por que si bien es alegre en ese momento, siento que se le esta haciendo una mala costumbre y lo peor es que como ellos son solteros y al no tener compromisos lo llevan a mi criterio por mal camino. Esa noche, como de costumbre me conecté a Internet y leí algunas historias eróticas, luego de eso me acosté a dormir con la idea de escucharlo llegar para estar juntos.

Como a eso de las dos de la mañana me desperté al sentir ruidos en la sala que da al living.

Era mi esposo y dos amigos de él, que llevó a mi casa para seguir tomando por que ya habían cerrado el bar al que fueron. Me levanté, asomé la cabeza para saludar y pedirle a mi esposo que viniera conmigo a la habitación. Solamente asomé la cabeza por que únicamente, como es mi costumbre al acostarme vestía un camisolín transparente y una tanguita. El se levantó, me agarró de la mano y me pidió que saludara a sus amigos. Yo me tapé con la mano izquierda el pecho y con la derecha los saludé y les di un beso en la mejilla a cada uno. Mi esposo estaba más tomado que ellos y al parecer no le importó que estuviera casi desnuda ante los ojos de sus amigos. La verdad a mí me dio mucha vergüenza y me quise retirar; El me dijo que no fuera amarga y que me tomara una copa con ellos. Le dije que gracias, pero que estaba dormida y que tenía sueño, pero sus amigos también insistieron y uno de ellos se levantó y tomo un vaso de la barra y me preguntó que me servía, Le dije que me sirviera un Tía María y que me esperaran para vestirme decentemente. Mi esposo me dijo que me quedara así, que ellos eran como sus hermanos y que no había problema. La verdad me sentí muy incomoda, pero sé como se pone de pesado cuando esta algo tomado y no quise ser corta fiestas, solamente pensé en mantenerme cubriéndome con mis manos.

Me senté con mi esposo enfrente de ellos, junte mis manos y las puse entre mis piernas para taparme el pecho. Estuvimos hablando sobre el lugar al que habían ido y cada minuto brindaban con mi esposo y conmigo, supongo que para ver mi pecho y embriagar más a mi esposo y a la vez a mi, que la verdad no aguanto mucho y el trago estaba muy cargado. Después de un buen rato mi esposo comenzó a cabecear en mi hombro y yo esperaba que ellos entendieran y se retiraran. Me dijeron que si quería que me ayudaban a llevarlo a mi cuarto. Me levanté, al agacharme para ayudarlo a reponerse el camisolín se me subió dejando a la luz de sus amigos l que se me vea lo menos posible (aunque a esa altura poco era lo no se me veía), tomé la hielera y me dirigí a la cocina. Uno de ellos me siguió. Abrí el refrigerador y le di la hielera para que me la tuviera mientras yo sacaba los hielos. La dejó en la mesa, me abrazó y me besó en la boca. Me tenía tan apretada que no me podía mover. Solamente intentaba zafarme de su boca, cuando sentí que el otro me acariciaba las nalgas. De repente me pude apartar, les dije que así no me gustaban las cosas, que no lo echaran perder, que confiaran en mí y que me dieran chance de ver si mi marido seguía durmiendo y de ser así veríamos como la seguíamos, pero sin violencia, sinceramente esto no sabía como manejarlo ya que temía que se despertara. Me tranquilicé cuando uno de ellos me dijo que me relajara y que me harían gozar como nunca.

Fui al cuarto a ver si mi esposo seguía durmiendo y para asegurarme le hablé para ver si despertaba, pero ni se inmutó. En esos momentos pensé en insistir despertarlo y contarle lo que pasaba, pero me sentía tan atraída y tan confiada que decidí regresar con ellos. Llegué y ya estaban en la sala sirviendo otras copas. Me dieron la mía y la levanté para darle un trago, ahí uno ellos me tomó por atrás de la cintura, me pegó a su cuerpo y me empezó a subir las manos a mis senos que, con el frío y la excitación estaban erectos.

Me dijo, "que buena estas". El otro me quitó la copa y me volvió a besar, primero en la boca y luego en el cuello. Yo levanté mi mano izquierda y la pasé para atrás para abrazarlo y con la otra apreté al de adelante de sus nalgas y los acerqué lo más que podía a mi. Esa fue una de las sensaciones más excitantes, sentir dos cuerpos de hombres pegados al mío. Después de eso ya no podía controlarme. Quería que me cogieran, sentir dos penes en mis manos, acariciarlos, besarlos y tenerlos dentro de mí; Ellos me decían muchas cosas, pero yo les pedía que no hablaran por que no quería que nos escuchara mi esposo y se despertara, afortunadamente, me hicieron caso. Después me empezaron a acariciar todo mi cuerpo, alternadamente, primero uno me acariciaba las nalgas y el otro mis senos y luego cambiaban. Ellos también estaban desesperados por tocarme toda. No tardaron mucho en quitarme el camisolín y enseguida nos sentamos en el sillón largo. Me empezaron a besar los senos y yo les acariciaba sus penes, primero sobre el pantalón y luego ellos mismos se los sacaron. Eran dos penes largos y gruesos, más grandes que el de mi esposo, nada más de sentirlos en mis manos me produjo una ola de sensaciones increíbles que empecé a mojarme toda. Mientras yo los masturbaba con mis manos, uno de ellos me acariciaba mi pubis sobre la tanguita y después me la hizo a un lado y me empezó a meter sus dedos, me bajó la tanguita, se agachó en el piso y me empezó a pasar la lengua. Yo me recosté a mi izquierda y me metí en la boca el pene del otro. Abría mis piernas para que me besara los más adentro y sentir su lengua. Mis jadeos eran incontrolables. Sentir como mientras uno me besaba la vagina, yo le besaba el pene al otro, era hermoso; Me di cuenta que al que se lo estaba besando estaba muy excitado y parecía que terminaría, le dije que se aguantara un poquito y que se cambiaran de posición, a esta altura ya estaba chorreada. Se cambiaron y al que se lo había besado primero me dijo que ya me la quería meter, se levantó y así como estábamos se quitó el pantalón y me la metió todo de una sola vez. Era lindisimo, se centímetro dentro de mí. El otro ya se había vestido pero creo que se excitó tanto viéndonos, que se bajó de nuevo el pantalón y se acercó con su pene parado y me lo dio para que se lo besara. De pronto se retiró de mi boca y se acomodó detrás de mí, frotándolo a la entrada de mi ano. Le dije que no lo hiciera, porque sabía que me dolería y no quería echar a perder el momento. Me dijo que lo haría despacio y que si me dolía, me lo sacaba. Así lo hizo, me metió primero la cabeza y la dejo sin moverla un momento. Les pedí que no se movieran y espere a acostumbrarme a esa sensación. Después, me empecé a mover poco a poco y me entraba cada vez más. En unos momentos sentía totalmente llenas mis dos cavidades por dos grandes penes. Enseguida sentí como me llenaban los dos de semen. Pero yo seguía moviéndome como loca. Estaba tan excitada que el que de abajo, me tuvo que tapar la boca, por que prácticamente estaba gritando. Esto hizo que me enfriara y no lograra terminar otra vez, pero lo disfrute tanto, como jamás hubiera imaginado mi cabeza que se pudiera disfrutar.

La verdad, después me llegaron los sentimientos de culpa, pero sinceramente no me arrepiento, ya que después ellos me contaron que mi esposo les había hablado de mí y de sus deseos de verme con sus amigos (lastima que esta vez se lo perdió). Besos a todos los que comprenden esta onda.

               
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